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| JOSE VALLE |
El dirigente de Tres de Febrero
JOSE VALLE realizo declaraciones al finalizar las jornadas de capacitación política
para los jóvenes realizadas en el local partidario de Pablo Podesta
“Hay que realizar un proceso de
transformación a fondo, basado en cuatro ejes básicos: honestidad, empleo,
justicia y seguridad; toda vez que, dijo, más allá de ideologías hacen falta
medidas prácticas y efectivas para solucionar los dos problemas que más
preocupan a los argentinos: desempleo e inseguridad.
Se debe iniciar la construcción de un sistema
de bienestar social que sirva al mismo tiempo para combatir la inseguridad, y
subrayó que ésta debe resolverse desde las raíces profundas que la ocasionan,
como la falta de crecimiento económico y de empleo, el rechazo de los jóvenes
de las escuelas y la desigualdad social. El dirigente bonaerense puntualizó que
“no habrá seguridad sin paz ni justicia y sin seguridad, no hay propuesta de
nación que sea posible
El Estado no cuenta con los
recursos adecuados, con los esfuerzos que en materia de presupuesto,
capacitación, equipamiento y número de policías que ofrezca a la ciudadanía la
tranquilidad mínima necesaria para un desarrollo integral de todos y cada uno
de los habitantes. A la estructura normativa de nuestra Administración de
Justicia le falta incluso algo tan elemental como la coordinación entre los
diferentes cuerpos de Policía que requiere una especial atención en el campo de
la estrategia.
La situación actual de inseguridad ciudadana ha
llegado a niveles insospechables. Una mezcolanza de frustración e impotencia
nos produce la sucesión diaria de hechos violentos, cometidos frecuentemente
con armas de fuego sofisticadas. Hemos llegado a la hora en donde hay que tomar
medidas perentorias y serias para mantener nuestro Estado de Derecho. No se
trata de exageraciones, la situación es alarmante. Basta, realizar un pequeño
esfuerzo y mirar los medios de comunicación, o simplemente conversar con el
compañero de trabajo, el compañero del colectivo, con el taxista, con el
diarero. Alguno, desafortunadamente ha sido víctima, familiar o amigo de un
sujeto de la violencia en todas sus formas.
Las causas que originan esta
situación son muchas y muy diversas. Sin embargo, existe una común a todos
estos problemas que ha sido extraordinariamente determinante: la pérdida de
valores. Sobre ella podemos actuar de manera inmediata, local, global, jurídica
personal e institucional.
Es la
irresponsabilidad social y ambiental de ciertos individuos, empresarios y
entidades públicas, la causante de los problemas energéticos, la contaminación
de las aguas y el calentamiento global. Es la búsqueda de dinero fácil la que
ha llevado a algunos funcionarios públicos, policías y jueces a la corrupción,
y al establecimiento de negocios ilegales, como la trata de personas, el
narcotráfico o el lavado de dinero, por mencionar algunos.
La inseguridad ciudadana se ha convertido en un
factor determinante, es el fundamento, o criterio al decidir asuntos que antes
resultaban muy escuetos, como salir de nuestra casa durante la noche, asistir a
actividades sociales, ir a la cancha, visitar parques y recorrer algunas
calles, la cantidad de dinero que podemos portar (poco o mucho, ya no importa,
al fin te matan por cualquier cosa), e incluso dejar de visitar algunas zonas
de la ciudad. Es decir, limitamos nuestra libertad en aras de la integridad
física y patrimonial.
Cada día estamos más
dispuestos a ceder un poco más de nuestra libertad a cambio de sentirnos
seguros. Lentamente, pero firme, nuestra sociedad se ha tornado más temerosa,
excluyente, desigual y xenofóbica. Estas situaciones han generado en nuestra
sociedad otra enfermedad como efecto directo de la inseguridad. El estrés
social. El sentimiento de inseguridad se manifiesta en la percepción de que la
criminalidad es uno de los principales problemas sociales, la percepción de un
incremento constante de la delincuencia, atribuido al uso incontrolado de
drogas y armas de fuego, así como el factor económico, la falta de empleo y
oportunidades de desarrollo y educación; el sentimiento de inseguridad por
hechos delictivos (corrupción publica); percepción generalizada de inseguridad
en zonas urbanas; el temor de ser victima del delito; el incremento de noticias
amarillistas, genera el estrés social”

