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martes, 19 de agosto de 2025

El eco de un "¡Al Colón!": Pugliese y sus cantores volvieron a ser rito y emoción en la Academia Nacional del Tango

Hay nombres que en el tango no se pronuncian, se reverencian. El de Osvaldo Pugliese es uno de ellos. A 86 años de aquel debut histórico en el Café El Nacional, su figura —esa que mezcla la mística del "santo" de los músicos con el rigor del maestro— volvió a convocar a los fieles.


 Esta vez, el punto de encuentro fue la Academia Nacional del Tango, donde se presentó el libro “Pugliese y sus cantores”, la última obra de los investigadores Gabriela A. Biondo y José Valle.
El libro, que cuenta con el prólogo de la profesora Sonia Ursini y una portada que es pura identidad porteña a cargo del fileteador Sergio Grasso, no es solo una cronología. Es un mapa emocional que recorre las voces que dieron vida a las composiciones de Don Osvaldo. Editado por En un Feca, el trabajo fue desgranado por sus autores ante una sala que respiraba historia.
La jornada no solo se nutrió de datos, sino de vivencias que humedecieron los ojos de los presentes. Patricia La Sala emocionó a todos al relatar cómo fue elegida por el propio maestro para participar del disco “Futuro”, un hito en su carrera. Por su parte, el cantor Eduardo Espinoza sumó su testimonio, reconstruyendo la atmósfera de trabajo y la calidez humana que reinaba en la orquesta.
El recuerdo de quienes ya no están también se hizo carne. Patricia Miadonna evocó con ternura la personalidad de Adrián Guida, su prometido al momento de su partida, mientras que Jesús Mela —hijo del presentador histórico de la orquesta— compartió los entretelones familiares de un vínculo que trascendió lo profesional.
Como no podía ser de otra manera, el piano y la voz se hicieron presentes. Gaby “La voz sensual del tango” y el joven Galo Valle interpretaron versiones conmovidas de clásicos como “Igual que una sombra”, “Recuerdo” y “Barro”, devolviendo por un momento la magia de los carnavales y las noches de Buenos Aires al salón.
En un gesto de enorme valor histórico para la institución, el periodista Carlos Irusta donó un cuadro de su tío, el recordado actor y cantor Agustín Irusta, que ahora formará parte del museo de la Academia.
Fue una tarde donde el tiempo pareció detenerse. Una tarde que confirmó que, mientras existan investigadores apasionados como Biondo y Valle, y voces dispuestas a cantar sus notas, Pugliese seguirá estando allí: en el compás marcado, en el silencio respetuoso y en el corazón de cada tanguero.

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